El Costo del Cumplimiento Financiero se Dispara Globalmente

El cumplimiento financiero se ha convertido en un desafío costoso y complejo para las instituciones de todo el mundo. El cumplimiento de las normativas de crímenes financieros está exigiendo una inversión global aproximada de $206 mil millones cada año, con $61 mil millones aportados solo por las compañías en América del Norte. Este fenómeno destaca la importancia de integrar estrategias efectivas para manejar el cumplimiento regulatorio de forma más eficiente.
Cumplimiento Financiero: Un Reto Costoso en Crecimiento
Desde 2016, el tiempo que los empleados dedican a actividades regulatorias ha aumentado en un 61%, y el gasto en tecnología en los bancos ha incrementado del 9.6% al 13.4% de sus presupuestos totales hasta 2023. Este aumento refleja la correspondencia directa entre el cumplimiento financiero y las tendencias globales normativas, haciendo que las instituciones busquen alternativas para gestionar estos elevados costos.
Impacto de los Costos de Cumplimiento
Un informe de Model Office y Fidelity Adviser Solutions revela que los costos de cumplimiento representan el 19% de los ingresos anuales, proporción que varía según el tamaño de la empresa. Las consecuencias por incumplimiento pueden ser severas, como multas significativas y daños reputacionales, un ejemplo notable es el de TD Bank en mayo de 2024.
Estrategias para Mitigar Riesgos
El estudio de Deloitte de 2014 revela que el 87% de los ejecutivos considera el riesgo reputacional más crítico que otros riesgos estratégicos. Además, las instituciones financieras se enfrentan a costos de incumplimiento que son 2.71 veces mayores que los costos de cumplimiento. En respuesta a esto, muchas empresas están optando por una combinación de automatización, personal capacitado y procesos optimizados para mejorar la eficiencia de recursos y mitigar riesgos.
Enfrentando el Futuro del Cumplimiento Financiero
Las estrategias que incorporan tecnología avanzada y recursos humanos capacitados parecen ser el camino hacia una mayor eficiencia en el cumplimiento de las regulaciones. La clave es encontrar el equilibrio entre inversión y gestión eficiente para asegurar el cumplimiento sin comprometer la rentabilidad ni la reputación de la institución. Es necesario realizar inversiones inteligentes en herramientas tecnológicas que permitan un mejor control y seguimiento de las normativas, asegurando una adaptación ágil a los cambios regulatorios.